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Hasta que asome lo extraordinario...

Sábado 30 de septiembre de 2017

"Los encuentros libertarios del Tuy siempre fue algo colectivo, desde la logística, la organización y la planificación del evento, por eso lanzamos una pregunta a varixs compañerxs para conocer su opinión acerca de las posibilidades de hacer un gran esfuerzo en esta crisis que vivimos y realizar el 4to encuentro libertario de los Valles del Tuy, muchxs compas respondieron con variedad de argumentaciones, una de ellas fue una respuesta publica que contiene y aborda un punto importante que creemos genera o esperemos que genere un debate acerca de la finalidad de "encontrarnos" y haga un aporte para avanzar como movimiento, Continuación publicamos esta respuesta, que sin duda es un gran articulo y cada Compañerx Venezolanx deberia leer".

Hasta que asome lo extraordinario...

Por aquí andamos… Sobreviviendo. Desvinculados unos de los otros. Desorganizados. Cumpliendo pequeñas tareas espontáneas para abrir la posibilidad de que aflore lo extraordinario, porque tal y como alguien dijo por allí: “Lo extraordinario es lo más posible que existe”.

Con ese espíritu optimista quiero comenzar este texto dirigido al Cuarto Encuentro Anarquista en Los Valles del Tuy. El optimismo en las catástrofes como las nuestras, no debe olvidar las palabras de Durruti:

“Siempre hemos vivido en la miseria, y nos acomodaremos a ella por algún tiempo. Pero no olvide que los obreros son los únicos productores de riqueza. Somos nosotros, los obreros, los que hacemos marchar las máquinas en las industrias, los que extraemos el carbón y los minerales de las minas, los que construimos ciudades… ¿Por qué no vamos, pues, a construir y aún en mejores condiciones para reemplazar lo destruido? Las ruinas no nos dan miedo. Sabemos que no vamos a heredar nada más que ruinas, porque la burguesía tratará de arruinar el mundo en la última fase de su historia. Pero -le repito- a nosotros no nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones. Ese mundo está creciendo en este instante”

Cada vez que nos reunimos convocados por la conciencia libertaria de los compañeros de estas tierras mirandinas, abrimos la posibilidad de que crezca ese mundo distinto del cual todos tenemos al menos una intuición. Sin embargo, es necesario que alcancemos un mínimo de coordinación para que todas esas tareas espontáneas y/o intencionales que cumplimos en nuestras distintas localidades, puedan ser útiles en la consolidación de otras formas de relación más respetuosas entre los seres humanos y la naturaleza. Por ello el objetivo de este encuentro debería ser precisamente ese: coordinar acciones que permitan el desarrollo de prácticas autogestionarias que transformen la lógica capitalista que prevalece en el pensamiento y la acción de los seres humanos.

Dicho esto, intuyo lo que muchos están pensando: ¿Y qué hacer frente a la actual situación que vivimos?

Estas tierras, muchachos, experimentan esa ruina de la cual hablaba Durruti, y de la que sin duda es responsable el sistema capitalista. Eso, aunque parezca obvio y/o pueril mencionarlo, es tremendamente importante, porque es precisamente lo que impide que sigamos manifestando un pensamiento anecdótico de lo que nos ocurre y que focalicemos, por ejemplo, en el chavismo o en la oposición, o en sus líderes más visibles, a nuestros enemigos; y nos olvidemos del principal enemigo histórico que se proyecta, no sólo en la acción de los operadores políticos del sistema, sino en la mentalidad , aparentemente “normal” de nuestra vecina, o de la de nosotros mismos (porque a veces no somos siquiera conscientes de que reproducimos al sistema capitalista cuando decimos frases tan aparentemente inocentes y “combativas”, como: “Tenemos derecho a escoger a nuestros gobernantes” “Justicia para Sabino Romero y los yukpas”… Pedimos reeditar cada seis años a quienes nos esquilman y dominan, y reclamamos a los mismos que exterminaron a la etnia yukpa, que nos resarzan del mal que nos propinaron.

De modo que la principal tarea –individual y colectiva− tiene que ver con la de exorcizar nuestros propios demonios. Que el anarquismo no sea una impostura. Que ser anarquista sea para todos una forma de concebir el mundo, una filosofía político-social opuesta a la noción de Estado, cooperativa, libre, insumisa y autocrítica frente a la relación entre los individuos y la sociedad, autogestionaria, fraterna y con sentido de pertenencia al género humano, en desmedro de nacionalismos tontos…

Con todo esto no quiero decir que les propongo dejar de lado la situación anecdotaria coyuntural del capitalismo en nuestras tierras, (Maduro y su ANC, la oposición alrededor de la MUD y fuera de ella) quiero decirles que pensemos en esa situación en forma integral, es decir, bajo la perspectiva histórica que tiene el problema.

Y en ese sentido el anarquismo brinda un abanico de oportunidades en su construcción: podemos acordar acciones de oposición al Estado y al gobierno de Nicolás Maduro que no constituyan apoyo a la imposición de otros operadores políticos. ¿Cómo podríamos hacerlo? ¿En qué planos de acción podríamos realizar esta oposición? ¿En las calles, uniéndonos a focos de protestas? ¿En la acción organizada en distintas áreas autogestionarias? ¿En la actividad comunicacional? Abramos un espacio para escuchar propuestas. Acordemos tareas por pequeñas que sean, pero cumplámosla y evaluemos su alcance.

En mi participación en el segundo encuentro, les formulé una propuesta comunicacional, que consistía en incentivar la cultura asamblearia, el intercambio oral entre los integrantes de un grupo, para producir textos periodísticos. Esa propuesta sigue en pie para todos aquellos compañeros que quieran acompañarla. Y es posible que podamos diseñar una página, un periódico, una revista o un blog en línea, del cual cada uno de nosotros se constituya en reportero e incorpore a otros compañeros en la tarea… De nuestro trabajo comunitario, de las voces de quienes nos acompañan, deberían surgir textos que cuenten esa experiencia. Por allí hay todo un trabajo, y a quienes les agrade, podríamos conformar un pequeño equipo que debería ir creciendo… Entrevistas, reportajes, noticias, reseñas de libros anarquistas… ¿Qué les parece?

¿Creen que podamos coordinar esas tareas en este próximo encuentro?

¡Ah, pero tal vez algunos compañeros consideren que pueden desarrollar espacios autogestionarios enmarcados en el principio de que es posible “vivir mejor con menos”, es decir, bajo el principio del decrecimiento! Muy bien: ¿Quién hace jabones, desodorantes, toallas sanitarias y pañales de tela…? ¿Quién se interesa por hacer actividades de trueque? ¿Quién se interesa por la permacultura y puede iniciar actividades que nos convoquen al apoyo mutuo y al aprendizaje de habilidades prácticas y útiles? Lo importante es acordar la naturaleza de cualquiera de esas instancias organizativas: ¿para qué las activamos y con qué objetivo?

Podría surgir también la idea del desarrollo de una pedagogía libertaria desde prácticas de educación informal… ¿Podemos iniciar cine-foro en nuestros espacios? ¿Podemos hacer excursiones y recuperar la vida local de nuestras comunidades? ¿Podemos sembrar e invitar a los niños y a los jóvenes a sembrar en áreas urbanas? ¿Podemos ofrecer pequeños talleres de formación en distintas habilidades prácticas? ¿Podemos entre nosotros mismos aprender a hacer jabón, coser nuestros zapatos o nuestras ropas? ¿Podremos, como decía Simón Rodríguez, “entre-educarnos” señalándonos contradicciones, sin ofendernos y sin sentirnos ofendidos? ¿Somos capaces de discutir sin descalificar al compañero?

¿Seremos capaces de querernos sinceramente?
¿Y a los compañeros que quieran intervenir activamente en la contienda entre poderes? ¿Qué le diremos? ¿Qué no lo hagan? ¿Qué irrespeten su propia intuición y consciencia y acaten lo que decida la mayoría? También para ese escenario requeriremos diálogo, discusión, acuerdos, apoyo…

Muchachos: Yo ya casi cumplo los cincuenta y cuatro años. Quizá por eso, y por el peso de una experiencia politiquera infértil, miro al mundo desde la despedida, y me inclino más a la idea de construir espacios autónomos con reglas acordadas entre nosotros. Me inclino más a la socialización, a las prácticas desmercantilizadas. Muchos de ustedes tienen hijos pequeños, y sería importante que ellos crecieran resguardados en esos espacios. Tarde o temprano el capitalismo embestirá sobre todos, pero si resguardan las relaciones que sus hijos tienen con esa sociedad y con el resto de los seres humanos, estarían dándole fortalezas para que resistan. Desde la memoria, que es lo único que nos salva. Que sus hijos no pierdan la memoria.

Creo que vale la pena volver a encontrarnos, pero esta vez intentemos coordinar el trabajo que hacemos o que queremos hacer. Todo mi apoyo y afecto.
Hasta que asome lo extraordinario…
Un abrazo,

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